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VIVA EL PARO

VIVA EL PARO

Foto: Eduardo Vargas, abogado en libre ejercicio.

Al parecer Ecuador está regresando a ser el mismo de los años 80 y 90, donde todo se resolvía a golpes e insultos. Todos los días el líder del movimiento indígena quiere guiar la agenda del Presidente de la República. Acabaron los juegos olímpicos pero la competencia en el Municipio de Quito sigue latente de la mano de la Función Judicial y últimamente los temas son el paro de los maestros, el cierre de carreteras y el alza de la gasolina, este último como el más importante.

Ahora el órgano que más nos está preocupando es el estómago, pero también el bolsillo por el pago de la gasolina sin subsidio alguno.

Sin embargo, el tema es bastante polémico y discutible; somos un país con uno de los precios más baratos de gasolina, pero eso no insta porque el Ecuador es netamente petrolero y es lógico que lo consigamos a un precio módico; pero, partiendo de esa premisa nuestro país debería ser paradisíaco en los precios y productos derivados del petróleo, y con un PIB por lo menos alto, sin tomar en consideraciones las demás bondades que poseemos.

Los ecuatorianos no están de acuerdo con el retiro del subsidio al costo de la gasolina, sus opiniones y expresiones vertidas son totalmente aceptables y respetables, sin embargo,  es saludable retirar el subsidio de la gasolina, pero partiendo de la lógica que, si nos ajustan los precios por un lado, por el otro lado debería disminuir otros aranceles con el fin dinamizar la economía. Pero debemos estar seguros que esto nos está afectando a todos incluso a los que tienen pequeños tractorcitos.

El costo político de eliminar los subsidios siempre es complicado para cualquier Gobierno que se encuentre de turno, sin embargo, se podría realizar de una manera parcial, es decir, encaminando el subsidio. Como sugerencia, se tiene que limitar el consumo de combustible subsidiado en base a cupos, mismo que se puede establecer con base del kilometraje promedio anual de un vehículo, al uso del mismo (servicio público, transporte, familiar, etc) y al rendimiento por galón, según el tipo del cilindraje del vehículo.

Los cupos se pueden controlar simplemente emitiendo una tarjeta inteligente que se le otorgaría al dueño del vehículo cuando éste lo matricule y la tarjeta contendría datos precisos del automotor y el cupo asignado. Todas las estaciones de servicio de gasolina, están en capacidad de leer las tarjetas inteligentes para el despacho de combustibles. Cada vez que un vehículo “tanquea”, el número de galones despachados se reduciría el cupo; los datos del vehículo, con el cupo remanente, se almacenan en una base de datos que puede estar en línea o se transmite al final del día hacia el organismo de control pertinente.

Y en el caso que un vehículo no se encuentre matriculado o con la tarjeta de consumo caducada el precio de la gasolina seria a precio no subsidiado.

Además existiría un efecto colateral en todas las personas que tengan vehículo o deseen comprarlo, el cual es tener el vehículo con los documentos al día y en regla. Otro efecto sería que la Dirección de Hidrocarburos tendría un control real y verdadero sobre como utilizan las estaciones de servicio, los combustibles que reciben.

Por lo antes manifestado, estamos de acuerdo que la manera como se está retirando el subsidio quizá no es el adecuado, sin embargo, es necesario y urgente retirarlo por el bien del país pero considerando a todos en especial al taxismo porque ellos no son TRANSPORTE PÚBLICO, pues no sigue rutas predeterminadas y se ajusta a los requerimientos del usuario. Al ser un servicio privado (similar al alquiler de un auto), no hay motivo alguno para tener subsidio y sus tarifas deben ser reguladas; la ley rige para todos y su ignorancia no excusa a persona alguna.

A manera de conclusión, el Ecuador está atravesando una neblina, para salir de ella existen dos salidas: no desconocer que existieron cambios importantes en el país en los últimos catorce años; ni desconocer tampoco que en nombre de ellos no se puede justificar la corrupción o la ineptitud. El chuchaqui después de la farra es detestable, sin embargo, es necesario para que el cuerpo reaccione y se recupere, de la misma manera es con el país.

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