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Tumbas y nichos se quedaron sin visitas

dia de los difuntos

Una rosa atada en la puerta del cementerio general de Latacunga representó lo que muchos latacungueños sintieron hoy al no poder ir a visitar a sus familiares o amigos que ya no están.

La emergencia sanitaria que cambió la vida de la mayoría de personas en el mundo impide las aglomeraciones y es por esto que el COE municipal resolvió no permitir el ingreso a los cementerios de la provincia.

Carlos Villacrez, ciudadano quien pasaba por las calles que colindan por el campo santo manifestó que es muy triste la realidad que se vive, “era una tradición y activaba el comercio de ciertos productos, pero ahora debemos respetar las disposiciones si no queremos terminar en el cementerio”.

Villacrez, agregó que aunque parezca triste y difícil de comprender estas medidas  deben cumplirse, “mucha gente tiene exceso de confianza y no respetan el distanciamiento o el uso de mascarillas, si los cementerios se abrieran el número de casos crecería mucho más”.

Con este criterio coincidió Norma Crespo, ciudadana, quien comentó que es algo triste no poder recordar esta fecha como siempre, “muchas personas solo se acercaban  visitar las tumbas el día de los difuntos y no debería ser así, se tiene todo el año para hacerlo y evitar las aglomeraciones, pero quieren esperar a este día”.

Para  los comerciantes que se ubican en la calle Belisario Quevedo con flores y arreglos de lapidas, el cierre del cementerio representa un golpe bajo a su economía.

Kelly Viracocha, comerciante de flores expresó sentirse seriamente perjudicada, “nosotros también necesitamos trabajar para darles el alimento a nuestros hijos”.

Agregó que ya se habían abastecido con productos con la esperanza de que se abra el cementerio, “ya no sabemos qué hacer con las cosas que se han pedido”.

Gloría Mena, comerciante de flores del sector, contó que no se ha vendido nada y era una de las temporadas en que mayores ganancias tenían, “aquí las autoridades no han pensado en nosotros, se debía permitir el ingreso aunque con un poco de control o en pocas personas”.

Mientras coronas, tarjetas y lasos se lucían en las afueras del cementerio, con la esperanza de que alguien los compre para después, “en algún momento podrán colocar un adornito, para eso les estamos vendiendo porque todo está cerrado”, dijo Monserrath Quishpe, comerciante.

Las tumbas, nichos y mausoleos deberán esperar un poco más las visitas, ya que en este año  únicamente el viento, el sol y el recuerdo de quienes fueron los acompaña.

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