REMEMBRAZA DE LA ÚLTIMA ERUPCIÓN DEL VOLCÁN COTOPAXI

REMEMBRAZA DE LA ÚLTIMA ERUPCIÓN DEL VOLCÁN COTOPAXI

Foto: El 21 de agosto del 2015, el coloso expulso ceniza.

Hace exactamente siete años, la cotidianidad de los latacungueños, se rompió para dar paso a un evento inusual, el supuesto descenso de lahares y el manejo de la comunicación desde los organismos responsables del monitoreo del volcán, el representante del Ejecutivo en la provincia y los medios de comunicación, desencadenaron un trágico evento que, difícilmente se borrará de las mentes de los habitantes de Latacunga.

En un artículo denominado: El 15 de agosto: el día que la muerte visitó Latacunga, donde un párrafo explica la primera parte del evento ocurrido el primer día:

A eso de las 08H10 del sábado 15 de agosto, al encender una radio emisora, la voz entre asustada y disonante del propietario del medio, decía “…están bajando lahares del Cotopaxi, salgan con tranquilidad de sus casas, tienen 20 minutos para evacuar…”. No bien pronunciaba esta aseveración, el comunicador propietario, que por cierto manifestaba que se encontraba en Ambato, pedía que el Gobernador de Cotopaxi, quien le había informado sobre esta novedad, salga al aire. Hasta ahora esperamos que lo haga.

Todo empezó así, con un comunicado de un medio radial, el resto; un cúmulo de personas desesperadas corriendo por las calles, en sus manos llevaban pertenecías, niños o mascotas. Los carros se avalancharon, los pitos estruendosos explotaban en el aire, rompían la minúscula cordura de gente a quienes les habían dicho que la muerte se aproxima.

Mireya T., vivía en la ciudadela El Carmen, cuya cercanía con el Río Cutuchi, principal afluente del coloso de 5. 897 metros, les hacía creer que todo estaba perdido. “Llegaron los militares a golpear las puertas, nos decían que los lahares ya estaban descendiendo, que era cuestión de minutos que llegue a nuestros hogares, no puedo describir la sensación de horror que sentíamos”, dijo.

Mireya vio ríos de gente que no sabían para dónde dirigirse. Algunos no buscaban refugio del volcán, buscaban a sus seres queridos. Se habló de muertes, niños atropellados. El gobernador de aquel entonces, Fernando Suárez, lo negó todo. Dijo que aquello solo fue una especulación, que la comunicación estuvo bien manejada y el caos de aquel día, habría evidenciado, desde su perspectiva únicamente la falta de preparación de la gente ante un evento emergente.

Los dos años siguientes al evento (2016 y 2017) se trabajó en talleres, simulacros, planes de contingencia ante una eventual erupción del volcán Cotopaxi, sin embargo, se fueron descuidados de a poco. Durante el 2022 no se organizó ningún evento de preparación.

Clara Fustillos, habitante de la parroquia Mulaló, la más cercana al volcán, aseguró que la mayoría de la población ya tiene claro a donde evacuar en caso de emergencia. Pero también confiesa que extraña las capacitaciones. “Que las autoridades no se olviden que el volcán sigue activo”.

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