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Propuestas Integrales para frenar ola de delincuencia

Propuestas Integrales para frenar ola de delincuencia

Foto: Paulina Cajilema, abogada en libre ejercicio.

El asesinato de Efraín Ruales nos conmocionó a todos, no por ser un personaje de la televisión y de la farándula, sino por el modus operandi utilizado para su asesinato, que refleja el aumento del nivel delincuencial y organización criminal que opera en nuestro país.

Los centros de privación de libertad se han convertido en pasarelas, de delincuentes que entran y salen en reiteradas ocasiones de las cárceles. Desde delincuentes de cuello blanco hasta delincuentes de delitos comunes siguen manejando sus bandas desde adentro de la cárcel mientras cumplen sus condenas, demostrando que el sistema de rehabilitación social en el país es un fracaso.

Frente a la inseguridad, la respuesta del Estado fue entregar armamento a la Policía, desde la extrema derecha se presentó un proyecto de ley para el porte legal de armas de la sociedad civil y desde varios candidatos a elección popular, se plantea endurecer las leyes y alargar condenas.

Todas estas propuestas enfocadas a solucionar las consecuencias que genera la delincuencia, pero poco se han preocupado en analizar y estudiar las causas de esta problemática; las cuales no tienen relación con un problema normativo ni represivo, sino social.

Como un claro ejemplo podemos observar a Estados Unidos, un país que, en 29 de sus Estados, es legal la pena de muerte, pero el nivel delictivo no se ha disminuido.

Lo mencionado en el anterior párrafo nos hace cuestionarnos sobre ¿Cuál es la verdadera política criminal, que se debe usar en el país? Y a más de plantear propuestas como: guardias comunitarias, o recompensas por información sobre delincuentes, se debe iniciar una política de prevención, que se ocupen de comportamientos socialmente reprochables, a través de un amplio catálogo de medidas sociales, jurídicas, culturales, entre otras, es decir una propuesta integral.

Según la Senecyt no tienen cupo cuarenta y cinco mil estudiantes para estudiar en la universidad, pero desde la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador afirman que serían un millón doscientos mil, los jóvenes que no estudiarían una carrera de tercer nivel.

Si consideramos que el Ecuador según el Inec tiene un porcentaje de 13.3% de desempleo. La pregunta que nos hacemos ahora es, ¿cuál va a ser el campo ocupacional de esa juventud? Podemos considerar que parte de esa juventud emprenderá un negocio, optará por una universidad particular o será parte del grupo del desempleo, siendo presa fácil de toda influencia.

El sicariato tiene un denominador común que desde la criminalística se ha estudiado y es la desocupación juvenil y la pobreza. Por eso hoy entre el dolor y la incertidumbre de tener justicia para todos aquellos que fueron callados, victimas del sicariato, es momento también de exigir que se priorice y garantice medidas preventivas como el acceso a la educación en todos sus niveles. Si de verdad queremos que los actos delictivos disminuyan.

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