MIGRANTES EXTRANJEROS DEJARON EL CENTRO DE LATACUNGA PARA POBLAR LA ZONA RURAL

MIGRANTES EXTRANJEROS DEJARON EL CENTRO DE LATACUNGA PARA POBLAR LA ZONA RURAL

Foto: Durante las visitas técnicas de las organizaciones de ayuda.

Desde hace aproximadamente cuatro meses, los cuadros de mendicidad que exponían a varias personas, la mayoría extranjeros en situación de calle, en el centro de Latacunga, se disiparon. Pero no se fueron, de acuerdo  a la organización ‘Migrantes sin Fronteras’, se instalaron en la zona rural.

“Las condiciones en las que viven, son deplorables”, confesó Mercis Estrada, presidenta de la organización, quien relató que un 90% de las personas de nacionalidad venezolana que ahora se refugian en parroquias como: Tanicuchi, Pastocalle, José Guango, Mulaló y la zona periférica de Eloy Alfaro, viven en pequeñas habitaciones.

De acuerdo a la líder de la organización, existen casos, en las que, familias de tres o cuatro personas se acomodan en una sola pieza, donde ya existen otras personas. La alimentación es a base de productos de bajo costo y escaso valor nutritivo, como fideo, gaseosa, pan.

Son plantaciones y especialmente bloqueras, las industrias que emplean a los extranjeros, quienes al encontrarse sin documentos que legalicen su estadía en el país, aceptan condiciones de pago extremadamente bajas: trabajan hasta doce horas diarias y por cada jornada a veces cobran menos de 7 dólares.

Dorian R., de nacionalidad venezolana, presta sus servicios en una fábrica de bloques de la parroquia Eloy Alfaro, asegura que más allá de los bajos ingresos también se encontraron con un trato “poco humano”, por parte de los propietarios, cuyos nombres se negó a revelar, por temor a perder su empleo.

La situación no concluye ahí; antes de la llegada de extranjeros  a la zona, el trabajo en las fábricas de bloques tanto en la producción como en el cargamento a los tráileres que los transportan a otros países, estaba a cargo de los lugareños. Quienes confiesan que competir con la fuerza física de hombres jóvenes de mayor estatura y masa muscular es complicado.

“Ahora los fabricantes los prefieren por sus aptitudes físicas, además resultan mano de obra más barata”, dijo Maruja Tandalla, una de las personas que ha dedicado su vida al trabajo esforzado en las fábricas de bloque, pero que,  a su edad ya nadie contrata.

Estrada manifestó que hasta julio del 2021, se contabilizó un promedio de 650 familias que representan aproximadamente  1100 personas viviendo en Cotopaxi, la mayoría en Latacunga y La Maná, a las cuales organizaciones como “Migrantes sin Fronteras”, en coordinación con la Misión Scalabriniana.

Ambas organizaciones trabajaron durante el 2021 conjuntamente con instituciones como el Consejo Cantonal de Protección de Derechos, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), colectivos ciudadanos con los que se conformó la Mesa de Movilidad Humana, por medio de la cual se realizó diversas actividades para ayudar a este sector de la población.

Para el 2022 se planea retomar las actividades, esta vez enfocadas en crear fondos semilla para apoyar a migrantes de todas las nacionalidades. Durante la reunión desarrollada la segunda semana de enero, Andrés Andino, secretario ejecutivo del Consejo Cantonal de Protección de Derechos,  manifestó que, se buscará vincular a más  instituciones para consolidar el trabajo.

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