LOS OÍDOS DEL CORAZÓN

INFORMAR Y OPINAR

Foto: Eduardo Guerrero Guevara, educomunicador

El corazón sí tiene oídos; una hija decía que hubiese preferido que su madre le pegara, antes que le hablara, eso le dolió más. Las palabras son pétalos de flores o dardos que llegan al corazón de las personas. Cuando nos gratifican con expresiones de cariño, valoración o apoyo, nuestro oído vibra de alegría; en cambio son espadas que atraviesan el corazón los términos que provocan profundas heridas.

El domingo 29 de mayo se celebra la 56 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales; el mensaje del Papa Francisco para este año es “escuchar con los oídos del corazón”. Esta vez no solo quiere dirigirse a los comunicadores sociales, sino interpelar al mundo entero, porque la comunicación está en las relaciones humanas.

La pedagogía de la escucha es fundamental para la buena comunicación y es la primera condición para el diálogo; hay que invertir tiempo en el otro y conocerlo en sus alegrías y necesidades, entablar una relación de empatía.

Haciendo este diálogo auténtico en la familia, evitaríamos muchos conflictos y la paz será la que impere antes que los inconvenientes que se dan por falta de diálogo; cada miembro es un mundo que complementa su articulación.

Los gobernantes deberían tener unas orejas muy grandes para escuchar en profundidad con el corazón el clamor de la gente; apartándose de su sordera, prestando atención a las razones del otro para comprender la verdadera realidad, invisible a los que se encierran en su ego. Muchos piensan que tienen la verdad, sin darse cuenta que la verdad se construye en participación.

“Lo que hace la buena y la plena comunicación humana, es precisamente la escucha de quien tenemos delante, cara a cara, la escucha del otro a quien nos acercamos como apertura leal, confiada y honesta; …en la vida pública, a menudo en lugar de oír al otro, lo que nos gusta es escucharnos a nosotros mismos. Es triste cuando se forman bandos ideológicos, la escucha desaparece y su lugar lo ocupa contraposiciones estériles”, dice el Papa.

Aqueja la sordera espiritual, se niegan a escuchar a Dios e impiden que él les escuche. Hay experiencias de persona que se declararon ateos, pero en el ocaso de la vida reconocieron que impidieron esa presencia en sus vidas, ese encuentro espiritual.

Su Palabra llega al fondo del corazón para ayudar al ser humano a encaminarse por el camino correcto; la escucha no solo tiene que ver con el oído, sino con toda la persona; una escucha que es dimensión de amor mutuo. Escuchemos con los oídos del corazón a nosotros mismos, a la familia, al prójimo, a la naturaleza y a Dios. (O)

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