LO QUE NO SE DIJO

Eduardo Vargas

Foto: Eduardo Vargas, abogado en libre ejercicio

Transcurrió el 1 de mayo en medio de marchas, algarabía, desplazamientos, arengas, canciones a favor del proletariado y demás, tal cual como antes de la pandemia, pero nadie dijo nada sobre cuán importante significó el trabajador en plena pandemia y su real importancia en esa época tan difícil.

Recordemos que la famosa ley de apoyo humanitario flexibilizó la jornada de trabajo a tal punto que se podía reducir la jornada laboral hasta en un 50%, con una remuneración no menor al 55% de la fijada, previo a la reducción la jornada laboral y con ello se explotó la famosa frase, “hay que ponerse la camiseta” y “los héroes sin capa” producto de ello, se sostuvieron muchos trabajos, producto de la aceptación “voluntaria” entre el trabajador y empleador. Pero, lógicamente no es lo mismo tener un salario fijo de $800 a uno de $1.600, restar ese porcentaje de esos salarios en plena pandemia y afrontar las diferentes cargas familiares, internet, tv cable, comida y costo enfermedades que trajo consigo está época.

Sin duda alguna sigue siendo un atentado a esas familias, pero en lo que estamos de acuerdo es que la parte más débil es la que sostuvo esa empresa y el funcionamiento estatal.

A esa gente es mi homenaje en esta líneas; al barrendero, la lavandera, las amas de casa, empleadas domésticas, meseros, porteros, al personal de limpieza y de servicio tanto del sector público como privado; lastimosamente fueron ellos a los que, les puertas de las iglesias y del cementerio les fueron cerradas para dar su último adiós a sus seres queridos, aun así después de haberles quitado hasta sus rituales más íntimos, siguen siendo la última rueda del coche e invisibilizados.

El mayor número de muertos en la pandemia fueron personas trabajadoras o acaso escuchamos que algún alto mandatario falleció por covid-19, quizá sucedió, pero, el número de fallecidos fueron gente sin recursos o con recursos muy limitados, que dependían en el mejor de los casos de 1 SBU o 2 SBU a eso hay que restarle el porcentaje de la jornada laboral y del salario evento que pasamos la mayoría de ecuatorianos porque nos pusimos la camiseta y “aceptamos el acuerdo de voluntades”, sin embargo, el ministerio del trabajo jamás salió a verificar que se cumpla verdaderamente las 6 horas de trabajo, ¿Cómo va a ingresar al hogar del trabajador y verificar que se encuentre conectado por 6 horas? Mucho menos constatar que todos esos implementos por ley sean del empleador, ni imaginar al ministerio de trabajo ingresar a un centro de salud u hospital a verificar que los trabajadores de limpieza laboren esas 6 horas con todos los implementos de bioseguridad, acaso ¿se enteraría el ministerio de trabajo que algunos médicos fueron obligados a utilizar pañales por 12 e incluso 24 horas seguidas, independientemente de su sexo?

Esos cortos ejemplos es lo que un verdadero trabajador sigue pasando después de dos años de pandemia, ellos son los que deben ser homenajeados con estabilidad laboral, mejores sueldos y beneficios reales, pero los altos funcionarios de la corte constitucional les dieron la espalda a los médicos, la asamblea nacional cumplió con su parte y el ejecutivo en su momento se encontraba rodando por las calles de Galápagos.

Es injusto seguir pensando que tener trabajo es una bendición y rezar por quien aún no lo consigue, porque trabajar es hacer algo dependiente de la profesión pero muchos de los trabajadores deben realizar trabajos que no tiene absolutamente nada que ver para lo que se formaron, en medio de gritos, sanciones en muchas veces ilegales e incluso de acosos de todo tipo, pero seguimos pensando que trabajo es trabajo y hay que soportar lo que venga, todas esas vicisitudes no le convierte en un trabajador sino en un sobreviviente.  

Estoy seguro que el sector laboral que trabaja de manera conjunta son los que han podido salir adelante, porque entendieron que todos son importantes al momento de trabajar, entendieron que siempre existió el tiempo pero fuimos nosotros los que creamos la prisa. Entendieron que solos llegan rápido pero juntos llegan más altos.

Señores empleadores, hay que entender que los trabajadores son una pieza fundamental en la sociedad, las diferentes decisiones que se tomen deben estar encaminadas al reconocimiento, dignificación y mayores posibilidades para todos, mas no para unos pocos.

Los sindicalistas, empleadores y el estado debe entender que la mentalidad de ganar-perder tiene que cambiar, y nuestras culturas latinoamericanas tienen  que empezar a ver a los trabajadores no como víctimas, sino como los motores que mantienen la economía en marcha.   

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