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La identidad, el recuerdo y la tradición se juntan en ‘Harika’

La identidad, el recuerdo y la tradición se juntan en ‘Harika’

Foto: Las ferias de emprendimiento son las vitrinas de ‘Harika’

“Siempre me ha gustado mucho el arte y ‘Harika’ es una mezcla de toda mi esencia, nace desde el tiesto de mis abuelos”, dice Adrián mientras en sus pupilas se desvanecen los recuerdos más profundos, de una niñez que transcurrió junto a un tiesto, donde el aroma de la cebada envuelve de nostalgia el ambiente.

Un tiesto es una especie de paila gigante que, abrazada con el calor de la leña encendida, dora el grano que se convertirá en harina de cebada o Máchica, como se la conoce en Latacunga, cuna de harineros, quienes durante décadas movieron con su trabajo la economía de Cotopaxi, convirtiéndola en la capital harinera del país.

La mayoría de tiestos aparecieron en el barrio Brazales, ubicado al noroccidente de la urbe, donde las casas tejadas, los prados verdes y los maizales la convierten en un espacio mítico, ideal para capturar los recuerdos que gravitan en cada espacio, “la vida es un sueño”, suele decir, Adrián Cruz, quien, a sus 31 años, es mentor de uno de los emprendimientos más conocidos en la urbe, debido a que junta la esencia de un pueblo, con la tradición y la nostalgia.

“Cuando hablo de la experiencia ‘mascha’, me refiero a que disfruten el olor a la cebada tostándose, que sientan en sus manos el grano de cebada y que conozcan cómo se hace”, parafrasea el joven ingeniero eléctrico, que dejó la profesión para involucrarse de lleno a su emprendimiento.

Explica que dedica su tiempo, esfuerzo y recursos a lograr que el apelativo ‘mashca’ con el que se identifica a los latacungueños en todo el terruño ecuatoriano, sea comprendido a cabalidad, y no utilizado como un modernismo.

Por ello siempre cuenta que sus abuelos, Gloria Vaca y Víctor Herrera, trabajaron durante todas sus vidas, en esa labor, que además de ser sacrificada, guarda la más sublime historia, “llevaban los quintales de cebada en burros, pasaban grandes travesías; entonces todo era muy difícil”, contó.

Desde el 2018 la marca ‘Harika’ realiza la venta de licor, galletitas, colada e incluso la máchica pura. “Estos productos están hechos para brindar identidad, historia, esencia y tradición, tengo grandes proyecciones para que esta marca esté al alcance de todos los ecuatorianos y extranjeros, que quieran revivir los tiempos de nuestros ancestros tomando una deliciosa coladita de Máchica”, dijo.

Actualmente adecuó un espacio denominado ‘El Tiesto de mis Abuelos’, donde ofrece recorridos guiados para que los visitantes conozcan de la tradición y tengan la oportunidad de conocer de cerca la elaboración de la Máchica.

Otra de sus prioridades es cuidar el medio ambiente, por eso Adrián conserva sus productos en envases reciclados y fundas ecológicas. El Gringo y la Gorda, es un restaurante situado en Latacunga, que apoya desde sus inicios a este proyecto, siendo su principal punto de venta.

A pesar de que ‘Harika’ no ha llegado a grandes proyecciones económicas, el joven emprendedor actualmente continúa comercializando sus productos a través de las redes sociales, donde también da rienda suelta a su esencia lírica; mitad poeta, mitad emprendedor, que ve el mundo con ilusión y alegría, pero sobre todo con esperanza.

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