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LA DELINCUENCIA OPERA EN UNIDADES DE TRANSPORTE DONDE LOS USUARIOS NO SE CUIDAN ENTRE SÍ

LA DELINCUENCIA OPERA EN UNIDADES DE TRANSPORTE DONDE LOS USUARIOS NO SE CUIDAN ENTRE SÍ

Foto: En Latacunga existen dos cooperativas de transporte: Sultana del Cotopaxi y Citibus.

Pese a que con el inicio de la pandemia en marzo del 2021, y el fin de la vida como se conocía, la afluencia de pasajeros, por normas de bioseguridad se redujo en las unidades de transporte; la inseguridad no ha dejado de ser uno de sus principales inconvenientes.

Fabián Sinchiguano, presidente de la Cooperativa de buses Sultana del Cotopaxi, relató cómo, los profesionales del volante también son afectados; uno de sus compañeros fue sorprendido por un grupo de antisociales en un día laboral a las 06:00. Pagaron el pasaje con un billete de 20 dólares, conocedores previos que, a esas horas de la mañana el conductor no disponía de el cambio correspondiente.

Lo “acompañaron” hasta el final de su ruta para aprovecharse de la soledad del lugar y sustraerle sus pertenencias. En el lugar de los hechos ya los esperaba una camioneta de doble cabina para que los delincuentes puedan escapar.

Los dueños de las unidades no son los únicos afectados; los pasajeros no han dejado de ser víctimas de personas que, con el pretexto de vender caramelos, golosinas o similares, intentan o sustraen artículos a los pasajeros.

Joselito Moreno, conductor y exdirigente de la Cooperativa de buses Citibus, cuenta que para evitar este tipo de acontecimientos no permite que los vendedores suban a su unidad de transporte. Esto le ha costado, desde amenazas, golpes a su vehículo, así como insultos y parecidos.

Ambos conductores recuerdan que antes de la pandemia, cuando no había que respetar aforos, la delincuencia atacaba casi a diario; sectores como La Estación y el Salto (sector comercial de Latacunga), eran los lugares más apetecidos para subida y bajada de antisociales que estaban organizados para sustraer objetos personales como celulares o laptops y escapar con la ayuda de sus “compinches”.

Para los profesionales del volante, esta situación que no es ajena en ninguna ciudad del país, en Latacunga tiene un patrón común negativo: “la falta de solidaridad entre usuarios”.

Fabián Sinchiguano reflexionó acerca de la cantidad, “los usuarios son más que los delincuentes, si nos organizáramos entre todos impediríamos que pasen ese tipo de cosas, pero hay muy poca empatía”, dijo el profesional del volante, mientras recordó que en una ocasión se enfrentó a un delincuente que le sustrajo el celular a una usuaria. En el acto no tuvo el respaldo de nadie más.

Esa soledad en un acto de relativo heroísmo, es la principal causa por la que, Andrés Vaca, usuario permanente del trasporte urbano de la capital provincial, prefiere nunca intervenir. Vaca ha sido testigo de dos ocasiones en las cuales usuarios fueron objeto de robo, “sé que si actuó nadie más me apoyará y puedo salir lastimado; si fuéramos una sociedad más solidaria de pronto lo pensaría”, dijo.

Las unidades de transporte de todo el país, cuentan con un botón de pánico que conecta las cámaras de vigilancia con el sistema integrado del ECU 911, debe ser presionada por los conductores cuando existe este tipo de casos.

Los conductores cuentan que en los más de 10 años que están instaladas las cámaras y botón de pánico le han perdido la confianza, por el tiempo que demora la respuesta.

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