INFORMAR Y OPINAR

INFORMAR Y OPINAR

Foto: Eduardo Guerrero, comunicador y pedagogo

Escuchando, mirando y leyendo a los medios de comunicación, sus funciones tradicionales son: informar, entretener y educar. Sin embargo, para las nuevas corrientes del pensamiento en este campo, hay otras tareas principales, pero fundamentalmente se destacan, entre otras, dos: informar y opinar.

La tarea informativa tiene como misión la de formar la conciencia crítica de la ciudadanía, inconformar para sacudir las comodidades y arrancar la pasividad, y finalmente transformar la realidad con la participación decisiva y activa de los grupos sociales humanos que necesitan mejorar sus condiciones de vida; por ende, el periodismo tiene una función social.

Sabemos que la responsabilidad ética de los periodistas, comunicadores y trabajadores de la comunicación, es la búsqueda de la verdad; siguiendo las normas deontológicas, difundiendo información veraz, verificada, contextualizada, oportuna y plural sin censura previa; para que los destinatarios tengan una amplitud de conocimiento de los acontecimientos sociales, culturales, políticos y económicos.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948, en el artículo 19 indica que: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Las columnas o segmentos de opinión de los medios de comunicación al mismo tiempo que cuentan con este respaldo, deben también regirse a la ética periodística del respeto a los derechos y la dignidad del ser humano.

Sin embargo, el trabajador de la palabra está en la responsabilidad social de ubicarse en las realidades de los grupos vulnerables, que por distintas causas han sido marginados de sus derechos. Ponerse en los zapatos de los otros, para desde ahí opinar, sin querer expresar a nombre de ellos, lo que piensan y sienten; sino más bien emitir juicios de valor para que pueda cambiar su situación actual.

La opinión tiene como finalidad presentar el hecho para conocerlo, analizarlo a la luz de las leyes y valores humanos y finalmente motivar a la acción para mejorar las condiciones de vida; las personas deben conocer la realidad, tener juicios de valor para analizar la situación y finalmente eso les permite tomar decisiones y ejercer sus derechos.

Esta columna semanal de opinión, espera visibilizar las realidades humanas desde la ciudadanía, en un Estado de derecho que privilegia la democracia y la libertad de expresión como puntales para el bien común y la dignidad de la persona humana; para que los actores políticos y sociales cumplan con su responsabilidad de defender la verdad y la vida.

Seguramente habrá opiniones que molestarán a los intereses particulares y de grupo; en este sentido lo que privilegiará serán los interese colectivos; la finalidad es aportar criterios para que el lector forme su propia opinión.

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