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¿FELIZ DÍA PAPÁ?

¿FELIZ DÍA PAPÁ?

Foto: Eduardo Vargas, abogado en libre ejercicio.

Ha pasado un año desde que empezó la pandemia mundial, seguimos atravesando por Covid-19; en muchos países, incluido el nuestro, siguen cerradas sus fronteras, pero ¿el ser humano se dio cuenta lo vulnerable que es ante estas vicisitudes? Pues sostengo que debemos seguir manifestando la frase: “El ser humano es el mayor discriminador de especies”.

Nunca entendimos que la humanidad aún es la discriminada; no podemos salir con libertad de nuestras casas, la Covid-19 se volvió  nuestra frontera. El virus no distingue ningún tipo de edad, sexo, color de piel y mucho menos condición social; todo esto sucedió de un momento al otro, haciéndonos parar nuestras actividades habituales de manera impensada, pero de seguro, se nos sigue olvidando responder las siguientes preguntas; la pandemia llegó ¿tal vez para poder observar el tiempo que hemos perdido transformando en dinero sin observar lo valioso que es nuestro propio entorno? o ¿cómo usar nuestro tiempo sin un bien especificó?

Esta paralización debió hacernos reflexionar en nuestro entorno familiar, volver a ponerse los padres junto con los hijos y volver a creer en la familia.

Vivimos en una época de comunicación, pero sin comunicarnos con los nuestros, sino con cualquier otra persona pero y ¿los míos, dónde están? cuántas veces desde que empezó la pandemia les hemos llamado a nuestros padres o hermanos solamente para preguntarles ¿cómo están?

O, acaso seguimos molestándonos ante sus llamadas porque estamos viviendo nuestra vida sin darnos cuenta que ellos forman parte fundamental de la nuestra. Este virus nos está quitando el verdadero contacto físico con todos, que nadie nos vea, que nadie nos toque y ni si quiera pensar en un beso o abrazo, sino así no más, de lejitos, como extraños que somos y en la frialdad de nuestra cámaras, o en el mejor de los casos, el saludo con los nudillos de los puños, como si estuviéramos a punto de empezar una batalla en un ring de box.

El coronavirus llegó para ponernos un ALTO y repensar en las verdaderas cosas que no tienen costo alguno y que hemos dado por sentado que vamos a tenerlo por siempre;  pues nos hemos olvidado que el planeta tierra lleva girando miles de millones de años y no necesita de nosotros, sin embargo, nosotros sí necesitamos de ella.

Esta pandemia nos está enseñando a un costo muy alto a ser empáticos con los demás, es decir, la resiliencia al prójimo como responsabilidad social. Nos hemos olvidado que el planeta tierra es el continente y nosotros somos el contenido más no viceversa, sino preguntémonos: ¿Aún puedo este domingo llamar por teléfono o ir a visitarle a mi papá en casa para abrazarle, darle un beso y decirle FELIZ DÍA PAPÁ?

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