ESTUDIANTES EXTRAÑAN EL APRENDIZAJE DIRECTO

ESTUDIANTES EXTRAÑAN EL APRENDIZAJE DIRECTO

Foto: Añoran volver a clases presenciales.

Mikaela Tapia, de 15 años de edad, está en segundo de bachillerato. Desde que empezó la pandemia en marzo del 2020; todos los días se parecen entre sí. Hay que levantarse, bañarse, desayunar e instalarse al frente del computador hasta que llegue la hora del almuerzo.

La joven no solo extraña a sus mejores amigas del colegio, extraña vivir la emoción de los días, las materias, el olor de las aulas, las travesuras diarias, las calles, las caras, la gente. En su hogar son muy limitantes y el contacto social está casi restringido; Mikaela cuenta que, “a veces no puede más”.

Siente que le arrebataron los días, meses, desde que apareció la pandemia. Cuando niña escuchaba charlar a sus primos sobre lo lindo que era el bachillerato, lo veía como una ventana al mundo real. Pero esta ventana está cerrada; el Covid – 19, aún no piensa abrirla.

La joven de piel trigueña, ojos de un intenso negro que contrastan suavemente con su cabello castaño, prefiere no hablar de los niveles de aprendizaje, dice que es imposible igualar las clases virtuales con las presenciales, “podías preguntar a tu profesor, quedarte después de clases, ahora simplemente es distinto, todo cambió para mal”.

Mikaela tiene a su mejor amiga Belén, muy de vez en cuando se reúnen para comparar ejercicios de Matemáticas, Belén tiene mucha dificultad de comprender, siempre la tuvo, pero en la virtualidad esto se acrecentó.

Belén quien está a pocos días de cumplir 16 años, no culpa a su docente, quien alguna vez se sinceró con los alumnos y les contó que debe ocuparse del hogar, de sus hijos pequeños, de sus tareas, de la comida y todas las actividades que involucra ser ama de casa; eso le impide ser una maestra al cien, pese a que hace todo lo posible.

La confesión ocurrió a los tres meses de iniciada la pandemia. La última vez que hablaron con la docente del tema, las cosas no habían cambiado mucho. Mikaela y Belén están en una de las instituciones educativas particulares que no se reintegraron a la prespecialidad, pese a la apertura del Ministerio de Educación previo a la aprobación del  Plan Institucional de Continuidad Educativa (PICE).

“Definitivamente las clases virtuales restan más de lo que suman”, fue el comentario de la joven que espera con ansias el 7 de febrero, fecha dispuesta por el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Nacional para el retorno obligatorio a clases.

Para la socióloga Mary Guijarro, las clases virtuales no solo impiden un buen aprendizaje y limitan el desarrollo social de los niños y adolescentes, también contribuye negativamente a una evolución como sociedad, “el mundo real tiene mucho que mostrar a los más jóvenes, problemas por resolverse, cosas que descubrirse”, la profesional considera que el retorno a clases presenciales es surgente.

Con esta postura fricciona el presidente de la Unión Nacional (UNE) de Educadores en Cotopaxi, Luis Chillagana, quien considera que no es buen momento para volver, no solo por el contexto de la pandemia, también por los problemas de infraestructura y espacios.

 A la par comentó que en Cotopaxi faltan unos 900 profesores, esto debido a las muertes y jubilaciones asociadas al Covid – 19.

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