DILEMA

INFORMAR Y OPINAR

Foto: Eduardo Guerrero Guevara

Los movimientos sociales han tenido una participación activa en la defensa de los sectores desde los cuales se han conformado y en la construcción de propuestas para mejorar las condiciones de vida de la población. Se hacen escuchar mediante estrategias: marchas, concentraciones, grafitis, diálogos y planteamientos de políticas públicas.

Sin restar importancia a los demás, el movimiento indígena logró irrumpir en la vida cultural, social y política del país, con un proyecto político alternativo en la defensa de la tierra, del agua, de su identidad y en el área social; protagonizando levantamientos desde 1990, una forma de hacerse escuchar por la ciudadanía y por los gobernantes.

En 1995 se constituye el Movimiento Plurinacional Pachakutik, como brazo político de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, Conaie, para participar en el escenario electoral; encargado de incidir en las instancias de poder para desde ahí construir un modelo de país, no solamente para los pueblos indígenas, sino también para todos los excluidos y marginados.

Ama killa, no ser ocioso; ama llulla, no mentir; ama shua, no robar; sintetizaba la expresión de ética y que regía en la vida de las comunidades rurales; representaron las críticas contra un sistema de gobernabilidad que estaba lejos de la honestidad, de los principios y valores humanos.

Una vez que la legislación ecuatoriana abrió el abanico para la participación electoral de los movimientos políticos, los candidatos indígenas, luego autoridades electas, prometieron fidelidad a sus bases y a sus dirigentes, para no caer en el poder que embriaga y mina los principios; sus líderes estaban convencidos que serían fieles a ellos; recuerdo que una persona alertó que al llegar al poder podrían olvidarlos y sucumbir a las tentaciones de la corrupción en todo sentido.

La dualidad entre movimiento social y movimiento político, en la vida real no ha sido fácil. En cada una de las provincias tiene una particularidad; desde la fidelidad a los dirigentes y sus bases, hasta la complicidad en una autonomía de las autoridades desconociendo en la práctica los mandatos de las bases.

El movimiento indígena es el todo, mientras que el Pachakutik es una parte; es decir que las autoridades, así como los dirigentes, son obedientes a las decisiones y mandatos tomados en asambleas comunitarias.

Analistas sostienen que poco a poco la relación entre la Conaie y el Pachakitik se va deteriorando, motivados por intereses personales y particulares; el movimiento político se convierte en el todo y el movimiento social se ha convertido en el brazo que legitima las candidaturas.

Esta realidad se vive en instancias locales como nacionales. Un ejemplo es lo que sucede en la Asamblea Nacional, donde los asambleístas desconocen a los dirigentes de la Conaie, expresando que no tienen competencia para involucrase en las decisiones parlamentarias de los asambleístas, desoyendo los mandatos; negando así todo el proceso organizativo y de conquistas gestado durante muchos años.

Con la existencia del acuerdo con el poder Ejecutivo, esta tienda política captó por primera vez la Presidencia de la Asamblea Nacional; esta podría ser utilizada como una estrategia para conseguir la aprobación de leyes reclamadas desde hace varias décadas mediante luchas sociales.

¿Serán fieles y capaces de legislar para las aspiraciones del pueblo indígena y del pueblo ecuatoriano? (O)

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