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CRISIS DE GOBERNABILIDAD

INFORMAR Y OPINAR

Foto: Eduardo Guerrero Guevara

Las crisis políticas de los poderes del Estado y los gobiernos autónomos descentralizados no son nuevas; a lo largo de la democracia existen pugnas que no permiten la gobernabilidad, restando eficiencia en la solución de los problemas del país. Actualmente hay disputas entre el ejecutivo y el legislativo, pero también al interior de la Asamblea Nacional.

Este estado de ingobernabilidad refleja los intereses personales y de partidos, no obedecen a una agenda de país; llegan a ocupar los cargos con el propósito de beneficiarse, ganar un sueldo, tener popularidad y en algunos casos entrar intencionalmente en el juego de la corrupción. Agrupaciones y personas líderes, luchadoras e inconformes con los problemas y necesidades de quienes representan, al ser electas perdieron sus convicciones y principios.

Sufren de amnesia, olvidándose las promesas de campaña, pero sobretodo que el pueblo les eligió para legislar, ejecutar y velar por el bien común. Incumplen las tareas y disposiciones legales de su cargo, justifican sus acciones con discursos y palabrerías que no guardan relación con su proceder.

A nombre de la democracia, proliferan los particos y movimientos políticos, fraccionando al electorado y por ende dividiendo los votos; tanto es así que ganan las elecciones con un porcentaje mínimo de votos, no garantizando que hayan sido seleccionados por una amplia simpatía y credibilidad. Muchas agrupaciones políticas se crearon para llevar a un candidato a una dignidad; cumplida la meta, desaparecieron.

Palpamos que el desempeño del ejecutivo y el legislativo es deficiente en cuanto a generar leyes que beneficien a los ecuatorianos; lo tributario pasó por la ineptitud de los asambleístas. Los dos poderes en pocos días cumplirán un año en funciones, prometieron cambiar la realidad social y económica azotada por la situación de inequidad y por la pandemia; sin embargo, todo sigue igual culpándose entre ellos.

Esta pugna de poderes, no hace ningún bien al Ecuador en lo social y económico. Están embelesados en sus reductos, ciegos y sordos a los clamores del pueblo; mientras que no existe una adecuada atención a la educación y la salud; miles de personas no tienen acceso a un trabajo digno; el incremento del precio de los artículos de primera necesidad, incluyendo las medicinas; sin incentivo a los agricultores y pequeños productores. Se siente la carencia de liderazgo.

Los políticos llegan al poder porque los elegimos, también es nuestra responsabilidad exigirles un buen desempeño; cuando los ciudadanos dejamos que gobiernen de acuerdo a sus intereses, somos cómplices.

Interpelamos al ejecutivo y legislativo que hagan su parte y sean consecuentes con la ética; que cada institución cumpla con las funciones y responsabilidades, respondiendo a una política de Estado más no una política de gobierno, porque son transitorios; marcando una agenda social y económica acorde al mandato constitucional con metas fiscales nacionales. Las necesidades del país deben ser priorizadas; dejando el circo que protagonizan para desviar la atención.

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