COTOPAXI PARA LARGO

Eduardo Vargas

Foto: Eduardo Vargas, abogado en libre ejercicio

Pasó las fiestas de provincialización así como han pasado más de 20 años nuestros líderes políticos, es decir, pasaron como si nada hubiera sucedido y por ese tiempo, acuso a esos dirigentes políticos de incompetentes.

Hace tiempo atrás, Cotopaxi fue la fuente de alimentos de toda la zona central del país. Toda la producción económica se basaba en una gran producción agropecuaria y en menor escala la industria. Teníamos industria y era radiante: textiles curtiembres, procesadora de alimentos para humanos y ganado, etc.

En la actualidad, parte significativa de la tierra no produce nada. El territorio productivo fue parcelado como un rompecabezas inútil, con piezas pequeñas que no alcanzan para una manufactura rentable. Todo ello se forjó mediante el slogan “la tierra es para el que la trabaja” y con ello los cucos del industrial y el hacendado. Sin embargo, las cartas están echadas pero lo que no se sabe cuál es el plan para un futuro; o por lo menos si existirá ese plan.

Para el medio siglo que está atravesando, se debe repotenciar la producción, por ende necesitamos generar nuevos y mejores mercados y saber trabajar con economía de escala y sobre todo proteger el productor interno contra producciones de otras provincias que, por causa de los intermediarios termina siendo todo más barato.

Necesitamos crear y sembrar industria. No existen patios industriales, la burocracia como es su característica, es grande y nada comprensible, lo que genera es que sea imposible mantener un negocio en Cotopaxi de manera legal al 100%.

Es inentendible que Cotopaxi tenga una de las flotas más grandes de transporte comercial, pero el comercio propiamente no es una fuente importante de ingresos para la ciudad, generamos riqueza para otros menos para nosotros mismo.

Mientras el mundo dialoga de producción energética, energía limpia nosotros seguimos discutiendo ideas de hace siglos atrás, hablamos de luchas de clases, resistencia social, socialismo, revolución, el precio del alfalfa o el precio de la leche, entre otras.

No aprendemos que el sindicalismo termina con la economía, más aún cuando sus dirigentes se han perennizado en sus cargos sin dedicarse nada o muy poco a su profesión por la cual se han sindicalizado. Son lo más parecido a las sanguijuelas, absorben los recursos de sus agremiados, bajo el subterfugio de luchar contra el gobierno de turno, cualquiera que éste sea. Viven del pleito.

Cotopaxi tiene que producir. Únicamente la producción de escala generará empleo digno y permanente. Hay que terminar de entender que las inversiones se atraen con impuestos bajos y burocracia sencilla. Si quieren bajar los impuestos, se necesita de una ley especial de la que ya deberían haber trabajado los asambleístas, pero hicieron todo lo contrario, prefirieron no hacer nada y dejar que la nueva ley de impuestos pase por el Ministerio de la Ley. Solo nos queda procurar espacios de mercado y hacer programas para conquistar nuevos mercados.

Tenemos que sacarnos muchas ideas absurdas, más aún en un año preelectoral, decir que la Prefectura se ocupa solo del sector rural y que los que vivimos en la ciudad no nos debe de importar, quién sea y qué haga, es una brutalidad gigante. Por esas ideas torpes es que los administradores de turno se han permitido hacer chaupi obras solo donde electoralmente es fiable, mas no donde se necesita.

Tenemos que pensar en la provincia que deseamos, mucho más que en la que tenemos. Hay que reclamar por lo que merecemos, porque tenemos derecho.

Publicidad

Noticias Relacionadas

Abrir chat
1
Necesitas ayuda?
Contáctate con nosotros
Hola, en qué podemos ayudarte?