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Contaminación acústica en la urbe, sin control

Contaminación acústica en la urbe, sin control

Las zonas céntricas de Latacunga son las más afectadas.  

Sábado 19 de diciembre, 18:25, Nancy Herrera se baja del bus que la trajo desde el barrio San Felipe (occidente de Latacunga). Desciende, junto a su hijo Pablo de ocho años, en el sector La Estación. Una vez abajo, su hijo tira de su mano, desea decirle algo que Nancy no logra escuchar.

Se inclina lo que más puede para estar a la altura de su hijo, «mami se te olvidó coger el vuelto del bus». Ya no había nada que hacer, la unidad de transporte se perdió en el tráfico de la avenida Cinco de Junio.

Nancy sabía que debía retirar el cambio de su billete de 10 dólares, incluso el chofer la llamó, pero no escuchó. No lo hizo, debido a la cantidad de negocios que se apostan en la zona, un 90% de ellos, con parlantes en las afueras, con un volumen alto; tan alto que hace que una palabra se vuelva un trino que se rompe en medio de la nada.

La mujer de 40 años está en busca de una Farmacia, la encuentra en la Avenida Cinco de Junio y Eloy Alfaro. Ingresa;  tampoco es posible escuchar lo que le dicen, se frustra, levanta la voz. Hay parlantes de ambos lados de la Farmacia, reproducen una canción de Reaggetón que habla de fiestas eróticas; la letra es desinhibida y sugestiva. Ahora no solo debe ocuparse de lograr que la escuchen, le preocupa también que su niño este expuesto a contenido musical tan explícito.

En la Farmacia no encuentra lo que buscaba, por ello avanza hasta el sector El Salto, lidiando con micrófonos, parlantes, bocinas de autos que de algún modo  desestabilizan su tranquilidad. Una de las zonas más conflictivas para la emisión de ruido es el Félix Valencia y Antonio Clavijo, en una esquina se levantan los almacenes La Ganga,  administrador Edwin Pacheco, manifestó que se rigen a un sistema de decibeles de volumen, “pasamos el sistema a nivel nacional”, aseguró.

Sin embargo, dentro y fuera del local el ruido no permite mantener una conversación sin gritos, “a veces a uno mismo le molesta”, reconoció.

La música a todo volumen fuera de los locales de ropa, comida, calzado, electrodomésticos, se utiliza pese a que no existan evidencias científicas que determinen que la música a alto volumen llame la atención de los clientes; casi todos lo hacen, “no molesta, es para llamar la atención”, mencionó Sofía Villamarín, administradora de una tienda de helados ubicada en la calle peatonal  Padre Manuel Salcedo, en el casco urbano de la urbe.

El ruido contamina el ambiente y constituye uno de los factores más estresantes al que puede estar sometida una persona. Boris Miño, comisario de ambiente, contó que para regular los decibeles de ruido en la ciudad, realizan constantes inspecciones con un sonómetro.

Lo normal es lograr que los decibeles de ruido no sobrepasen los 40, sin embargo, en sectores como: El Salto, La Estación, San Felipe, los decibeles llegan de 55 a 90. “Este inconveniente aumentó en Latacunga en la última década. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una persona puede tolerar hasta 55 y con más de 60 experimenta malestares físicos”, lamentó Luis Reinoso, experto en ambiente.

Actualmente la Comisaría de Ambiente trabaja en una ordenanza que establezca los lineamientos para los controles de contaminación acústica y sobre todo las sanciones, para lograr que las normativas se respeten.  

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