24 DE MAYO SIN INDEPENDENCIA

Eduardo Vargas

Foto: Eduardo Vargas, abogado en libre ejercicio

Un día como el 24 de mayo, se libró la batalla del Pichincha y con ello la ilusión de independizarnos y unirnos entre todos para salir adelante, pero sucedió todo lo contrario y sigue lo mismo como hace aquel tiempo, se nos sigue exigiendo contribuciones económicas para mantener  una estructura invisible que sirve a muy pocos. Además de seguir tan ocupados en sobrevivir que nos es imposible concentrarnos en lo que nos mantiene en constante nerviosidad.

Las personas pensantes de la época republicana al mismo estilo que en la actualidad siguen padeciendo por un espacio para compartir su sapiencia y sabiduría o simplemente se mantienen callados y en el mejor de los casos se van del país a otro que les trata mucho mejor.

En esa época, en Europa caían sus reyes como en sucedió en nuestro país en la década de los 90, así mismito, uno tras otro y América se aprovechaba de las circunstancias de quienes eran sus dueños. En el sol de hoy, tenemos que escoger si le servimos a EE.UU. o China, porque seguimos como en aquellos tiempos, es decir, no podemos existir por nosotros mismos, por lo menos en aquella época podíamos aprovechar los conflictos europeos, hoy debemos esperar a que caiga alguito, alguna migaja de la gran mesa de la política internacional.

Recordemos que hace 200 años al igual que hoy nuestra economía era residual con base en la explotación brutal de recursos y se vendía al precio que la corona decía, tal como hoy, solamente que se le ha cambiado el nombre a uno más rimbombante, llamado “mercado internacional”.

Seguimos sin poder elegir a nuestros líderes. Es decir, hace 200 años la corona no concebía la idea de una democracia, hoy en día los modernos colonizadores nos entregan una fábrica con un método tramposo que nos lo entregan mediante un papelito cada dos años y se repite la historia y la frase: ellos votan pero nosotros elegimos.

En 1822 existía un grupo de intelectuales y guerreros que armaron una guerra sin recursos, sin gobierno, sin autoridad y con bastante miedo. Sin embargo, en los últimos años en nuestro país existe dinero, nos otorgan créditos, en su momento hubo estabilidad política y hasta dicen que credibilidad, nos llamaron el Jaguar Latinoamericano, tuvimos todo, toditito para nuestra nueva independencia, pero no hubo ni intelectuales, ni patriotas, creo que ni oportunidades, mucho menos un corazón ardiente, solamente piratas, bandoleros de almas. Nos vendieron y nos siguen vendiendo. ¡Seguimos igual o peor que hace 200 años!

Continuamos sin independencia, de esperanza, no tenía más que el nombre, solo encontramos mentiras, engaños, desidia y muertes. Y no podemos hacer nada, porque dependemos de un sistema judicial deficiente, de una estructura judicial legal ineficaz y de voluntad política de quienes bregan por ser los futuros nuevos dueños de la chacra.

Solamente tenemos de independiente al equipo de futbol porque por lo demás, no nos hemos ganado el derecho a serlo y mucho menos tener un feriado.

Para volver a gritar independencia, deberíamos empezar a sancionar a los ladrones que nos siguen robando la oportunidad, porque ellos no van a perder la oportunidad de perder la oportunidad y si esperamos del sistema judicial, seguiremos en el influjo psíquico o esperamos de un buen habeas corpus pero sin corpus. La respuesta solamente es en las urnas.

Únicamente cuando exista un congreso, parlamento, asamblea o como quieran llamarlo, y que en esta función o poder se encuentren intelectuales y patriotas, solamente ahí podremos iniciar la nueva independencia. No piensen que la independencia será con armas y sangre tal cual tinte terrorista como algunos supuestos líderes de masas les quieren hacer pensar o creer.

La independencia se realizará dentro del mismo sistema y para librarla debemos ocupar cargos estratégicos; el legislativo es del pueblo y solo él debe tomarlo.

Hoy al igual que hace 200 años dependemos de la reacción de todos, hace falta unión y unidad. Debemos desconocer las estructuras que han montado los que nos oprimen y crear otras que nos beneficien.

Hoy al igual que hace 200 años es urgente empezar a pensar por y para nosotros mismos. Mientras hoy siga siendo como hace 200 años y no otra cosa distinta, seguirá ahogado el grito. ¡Viva la Independencia!     

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